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04 febrero 2019

EL "METEORITO" DE URKIOLA

Roca de gran tamaño situada frente al Santuario de Urkiola, conocida como el meteorito. Según la tradición, si se quiere conseguir novio o novia,  el 13 de junio día de San Antonio, hay que dar siete vueltas alrededor de la piedra en el sentido de las agujas del reloj.


Recuerdo una vez en la que  una persona vino al Parketxe (Casa del Parque) preguntando si se le había realizado algún estudio geológico a la famosa piedra que hay frente al Santuario. Afirmaba, con entusiasmo y convencimiento, que dicha piedra era de origen extraterrestre, un meteorito decía. Insistía en que debería venir algún estudioso de la universidad para analizar su composición y validar así su teoría. Esta pequeña anécdota tal vez nos haga sonreír, pero lo cierto es que mucha gente se refiere a la piedra con el nombre de "meteorito", aún a sabiendas de que no tiene nada que ver con objetos venidos desde el espacio. Tal vez porque dicho nombre evoque algo misterioso, desconocido o venido de otros mundos. Y ahí precisamente radica el mito sobre este singular pedrusco, del que mucha gente sigue sin saber cual es su origen y del que ya nadie queda que lo recuerde, puesto que se remonta a la década de los años 20 del siglo pasado.
Gracias a la labor de historiadores como Jon Irazabal de Gerediaga Elkartea y la divulgación que realizan periódicos digitales como mugalari.info (1), recuperamos sucesos históricos que de vez en cuando desmontan mitos muy arraigados entre la población, a pesar de que a muchos tal vez les de algo de pena perder ese halo de misterio y misticismo.


Mientras consultaba el archivo del Santuario de Urkiola, Irazabal encontró un recorte de 1929 del periódico La Gaceta del Norte, en el que se se explicaba que el entonces rector del Santuario, Benito de Vizcarra, colocó una piedra en la campa o plazuela de la iglesia el 29 de noviembre de dicho año.


Fotografía de Indalecio Ojanguren del 13 de junio de 1920 (día de San Antonio) en la que no se ve la piedra. También se puede observar que todavía no se había allanado el lugar donde está colocada en la actualidad (indicado con una flecha roja en la fotografía). http://hdl.handle.net/10690/83511

El periodista, que firmaba con el seudónimo de “devoto antoniano”, describía la piedra como “un conglomerado de piedras y piedrecitas y cantos y fósiles de innumerables clases que en forma tan particular se han mezclado y juntado con cemento no artificial”. La noticia continúa explicando que “el incansable rector halló el conglomerado en un monte próximo y lo trasladó a la plazuela con el objeto de que lo examinen tanto geólogos, ingenieros y estudiantes que durante el año acuden al Santuario”. Parece ser, que el mito de que esta piedra pudiera ser un meteorito, viene desde el mismo momento de la colocación de la piedra, ya que en la misma noticia se dice lo siguiente: “Ya tienen, pues, allá un campo de estudio los que se dedican a los megalitos o aerolitos o meteoritos, etcétera, etcétera”.
Si nos fijamos bien en la roca, veremos que se trata de un conglomerado muy compacto y de gran dureza compuesto principalmente de nódulos ferruginosos redondeados y de cantos de cuarzo de menor tamaño.


En la fotografía se aprecian los nódulos ferruginosos redondeados y los blanquecinos cantos de cuarzo de menor tamaño.

La piedra adquiere su característico color rojizo-anaranjado debido a la oxidación del hierro que contiene. Algunas fuentes mencionan la posibilidad de que la trajeran desde una mina cercana (2), sin embargo el geólogo Xabier Murelaga (3) nos aclara que "la roca podría proceder de un estrato que hay en la parte alta del cercano monte Urkiolagirre; debido al hierro que contiene sería más dura que las rocas de los alrededores y al erosionarse el resto de las rocas quedaría ella sola al descubierto sobre el terreno". En las rocas que hay en la cima del Urkiolagirre se pueden observar conglomerados de similares características, pero esta destaca por su tamaño y dureza. De todas formas, para confirmar esta hipótesis debería realizarse un estudio más exhaustivo.

Trozo de cuarzo blanco en primer plano.

Sobre la tradición profana de dar vueltas alrededor de la piedra, tampoco está muy claro su origen, pero el historiador Jon Irazabal comenta que tal vez se sacara a la calle una tradición que existía en la iglesia. En aquella época las mujeres acudían a San Antonio a buscar novio y pinchaban agujas en un lienzo que había en la sacristía, de cabeza blanca o negra según lo quisieran rubio o moreno (1, 4). También hay controversia sobre el número de vueltas y el sentido de las mismas, ya que son 3 vueltas y no 7 según otras fuentes, y también se afirma que para dejar de tener pareja hay que darlas en el sentido contrario. Sea cual sea la versión elegida la tradición continúa y el día de San Antonio (y también el resto del año) cientos de personas se acercan al "meteorito" a pedirle al Santo sus favores.

(4) Legarza, J. El altar de los exvotos. En La Sinfonía Incompleta de Urkiola. Páginas 331-333.